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Verbos defectivos

La magia de los verbos defectivos y quién decide si lo son.


Los verbos que carecen de una conjugación completa se llaman defectivos. Por ejemplo soler.

Si miramos la conjugación del verbo soler en el diccionario de Real Academia, observamos que faltan cosas. Parece que los hablantes no encontramos el sentido a expresar una acción habitual en el futuro. Así que el verbo se queda sin futuro.

Es la maravilla de los verbos defectivos: son la prueba de que el uso crea la norma y no al revés. Si los lingüistas tuvieran potestad para imponer la norma podrían decir que el futuro es:

  • Yo soleré
  • Tú solerás
  • Nosotros soleremos
  • etc.

Pero no lo hacen. Prefieren respetar la decisión de los hablantes. ¿Seguro? ¿Seguro, seguro, seguro, seguro?

Fijémonos en los verbos que se refieren a fenómenos naturales. Amanecer, llover o nevar sí tienen su conjugación completa. Amanezco, lloví o nievas están en el diccionario. Dice la Nueva Gramática que estos verbos son defectivos solo en algunas de sus acepciones. Y tiene razón, porque las personas no podemos amanecer. De hecho ni siquiera sabemos quién es el que amanece cuando decimos que está amaneciendo. Pero sí solemos decir: amanezco siempre destapada.

Pero ¿lloví? ¿nievas? Si alguien conoce alguna acepción que justifique su existencia que lo diga


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